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Introducción
José Nun
Secretario de Cultura de la Nación
Secretaria de Cultura
Presidencia de la Nación
Para los argentinos, marzo es el mes de la memoria desdichada. Treinta años atrás, comenzaba a abrirse en marzo uno de los capítulos más horribles de nuestra historia, que recién ha comenzado a cerrarse realmente en el nuevo siglo.
Curiosamente, fue también en el atardecer de un mes de marzo que Borges decía haber conocido en Uruguay a un tal Irineo Funes, el de “la cara aindiada, taciturna y singularmente remota”. Era un compadrito de Fray Bentos (en estos días que corren, otra coincidencia peculiar), al que tiempo después voltearía un redomón. Desde entonces, Funes no sólo era un tullido que pasaba la mayoría de su tiempo tirado en un catre sino que había adquirido una capacidad asombrosa para percibir y para recordar hasta los más mínimos detalles de todo lo que lo rodeaba.
Sólo que, contra lo que a veces se cree, el eje de “Funes, el memorioso”, uno de los más célebres e imperecederos relatos borgianos, no es en verdad ese extraordinario fenómeno. La clave mayor del cuento es otra: ocurre que Funes casi no era capaz de pensar. Porque pensar supone abstraer, olvidar detalles, seleccionar, hacer interpretaciones. En este sentido, Funes era un nominalista, a quien las ideas abstractas o generales le resultaban inaccesibles, abrumado como estaba por millares de datos nimios. “Mi memoria, señor”, -dice-“es como vaciadero de basuras”.
Por eso lo nombro aquí. Porque rememorar lo ocurrido hace treinta años supone mucho más que una acumulación (sin duda necesaria pero de ningún modo suficiente) de los horrores y vejaciones de todo tipo sufridos por los argentinos. Implica precisamente pensar, reflexionar sobres las causas y las consecuencias de tantos sufrimientos y de una crisis tan honda como la vivida. Para lo cual necesitamos elegir los materiales que nos ayuden a entender y a explicarnos cómo fue posible que nuestra sociedad descendiera a un infierno del que no nos sacaron ni la década perdida de los 80 ni la década bochornosa de los 90. Si no lo hiciéramos, sería probablemente inútil afirmar que lo ocurrido no volverá a repetirse nunca más.
A esa tarea están dirigidos los textos y las imágenes que integran este volumen. Por eso resulta tan importante y tan esclarecedor y por eso nos congratulamos de poder publicarlo.
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